Siempre hubo clases y clases

En busca de la ciudad del flamenco en Jerez, me encontré con esta calle.

Siempre supe que había clase de gente y gente con clase, pero creí que esto de los estamentos sociales, era algo más terrenal.

Desde luego tiene que imponer un Dios de Lacoste o de Dolce & Gabbana, con esa caída de túnica, esas sandalias, y los milagros, o sea, los milagros, tienen que ser cojonudos, nada de mercadilleo de milagros.

dios de lacoste

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